La historia del póquer es un tema de debate. El nombre del juego parece provenir del término francés poque, que desciende a su vez del alemán pochen (golpear), pero no está claro si los juegos a los que se refieren estos nombres fueron los verdaderos orígenes del póquer. Tiene una gran similitud con el juego persa as nas, y puede que los marineros persas se lo enseñasen a los colonos franceses en Nueva Orleans. Se cree que comparte paternidad con el antiguo juego del Renacimiento llamado primero y con el francés «blean». El juego inglés brag (del antiguo bragg), descendía claramente de brelan, e incorporó el bluffing “engaño, farol” (aunque el concepto ya era conocido en otros juegos de aquella época). Es bastante posible que todos estos juegos antiguos influyeran en el desarrollo del póquer tal y como existe en la actualidad.
El actor inglés Joseph Crowell describía el juego tal y como se jugaba en Nueva Orleans en 1829: jugado con una baraja de veinte cartas, cuatro jugadores apostaban acerca de qué mano de cartas era la de mayor puntuación. El libro de Jonathan H. Green: An Exposure of the Arts and Miseries of Gambling (Una exposición de las artes y miserias de las apuestas, G. B. Zieber, Filadelfia, 1843) describe la expansión de este juego por el resto del país, a través de las barcazas del río Misisipi, donde las apuestas eran un entretenimiento común.
Mesa de póquer.
Poco después de esta expansión, se utilizó la baraja inglesa completa de 52 cartas y se introdujo la jugada «color» (tener cinco cartas no consecutivas del mismo palo, por ejemplo cinco tréboles). Durante la Guerra Civil estadounidense, se añadieron muchas cosas, inclusive el póquer de descarte, póquer descubierto y el póquer de secuencia. A estos le siguieron más añadidos, de tendencias estadounidenses, como los comodines (alrededor de 1875), lowball y split-pot poker (alrededor de 1900), y los juegos de póquer de cartas comunitarias. La expansión del juego a otros países, particularmente a Asia, se suele atribuir al Ejército de EE.UU.
El juego y jerga del póquer han llegado a ser parte importante de las culturas de habla inglesa. Frases como ace in the hole (un as en la manga), beats me (ni idea), blue chip (de primera), call the bluff (ver un farol, darse cuenta de que alguien farolea), cash in (sacar partido), poker face (poner cara de póquer, refiriéndose a no mostrar expresión alguna en el rostro), stack up (adelantarse), wild card (carta comodín o joker) y otras, son usadas en conversaciones cotidianas, incluso fuera de su contexto de la mesa de póquer.
El torneo moderno se hizo popular en los casinos estadounidenses tras el comienzo de las Series Mundiales de Póquer en 1970. Fue también durante esta década cuando aparecieron los primeros libros serios acerca de estrategia; en particular Theory of Poker, por David Sklansky; o Super system, por Doyle Brunson. Las retransmisiones vía satélite y por cable de los torneos han añadido popularidad al juego.
Algunos datos interesantes.
Entre los grandes jugadores del juego destacan Stu Ungar, Sam Farha, Phil Helmuth, Johnny Chan, Phil Ivey, Daniel Negreanu y Doyle Brunson.
Entre los mejores jugadores españoles encontramos entre otros a Adrián Mateos, Sergio Aído, Javier Gómez, Lucas Blanco y Vicente Delgado1.
Es uno de los juegos más jugados en casinos de todo el mundo. En sus torneos pueden llegar a participar hasta varios miles de jugadores en mesas de ocho, nueve o diez jugadores, dependiendo del lugar y tipo de torneo.
El 29 de abril de 2010, el póquer fue aceptado como deporte mental por la Asociación Internacional de Deportes Mentales (International Mind Sports Association – IMSA).