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2.  El juego, sus costes y beneficios 

El juego es una actividad común en todas las sociedades y culturas, y además lo ha sido 
desde la antigüedad. Para la mayoría de personas esta actividad no pasa de ser una 
distracción sin consecuencias negativas de ningún tipo. Diferentes estudios muestran 
que entre el 70-90% de la población adolescente y adulta ha jugado en alguna ocasión. 

En relación a la percepción del juego en la población general, se ha intentado analizar 
las motivaciones de los jugadores sociales, observando que las expectativas de 
diversión son las más habituales en los jugadores responsables (Loroz, 2004). Diversos 
autores ponen de manifiesto los beneficios psicológicos de jugar en personas mayores, 
en cuanto a la mejora de autoestima. Jugar de forma controlada, divertirse y escapar 
de las dificultades físicas y emocionales, asociadas a la edad avanzada, pueden ser 
actividades altamente gratificantes. 

Sin embargo, el juego es considerado por muchos como una conducta negativa, que no 
aporta beneficios a la sociedad.  Diversos estudios internacionales han indagado la 
opinión pública sobre el juego, y en ellos los resultados nos muestran  que la 
comunidad está por lo general dividida: un sector de la población es favorable al juego, 
considerando que se trata de una actividad divertida y emocionante, mientras que 
otro creía que se trataba de una conducta potencialmente adictiva y negativa, en 
términos de socialización (favoreciendo el aislamiento y la soledad). Por tanto, el juego 
parece ser una actividad estrechamente vinculada a los valores sociales. Un ejemplo 
claro es que si un juego es presentado como una forma de captar fondos para acciones 
sociales, la percepción es mucho más positiva que la que se tiene de otros juegos de 
azar. 

El factor más importante de riesgo asociado al juego es que se dedique a él más 
tiempo de lo que es razonable (la persona está excesivamente centrada en esta 
actividad), suponga un gasto superior al que la persona se puede permitir o se había 
planteado inicialmente, y genere unos niveles de excitación o activación significativa 
mientras está jugando. 

Diversos tratadistas y estudiosos de los fenómenos de adicción al juego establecen que 
existe problemas con el juego: 

·  cuando la actividad de juego produce una serie de consecuencias adversas en 

las que se afecta a la seguridad y el bienestar de los consumidores o de sus 
familiares o amigos, 

·  cuando existen impactos negativos que se extienden a la comunidad en 

general.