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3.3. La prevalencia de los problemas relacionados con el juego en la sociedad 

española 

No existen estudios sobre la prevalencia en la totalidad del estado español. Se han 
realizado estudios parciales, sobre algunas Comunidades Autónomas, o sobre algunas 
ciudades específicas. Antes de pasar revista a estos estudios, debemos señalar que la 
primera dificultad estriba en definir juego patológico, ya que se dan distintos niveles 
de severidad en la conducta de juego compulsivo,  ya que el juego patológico 
constituye un trastorno progresivo. 

Actualmente, la mayoría de los autores diferencia entre juego problemático, que no 
constituye una patología, pero sí un problema para los jugadores afectados donde se 
produce una fuerte sensación de culpabilidad, unido a un nivel de ansiedad alto y a 
pérdidas económicas mayores de las que el jugador puede permitirse, y juego 
patológico, donde el jugador no tiene control sobre sus impulsos y no puede evitar el 
juego, lo que lleva a un deterioro de su vida individual, familiar y colectiva, a un 
aislamiento progresivo y a un alejamiento paulatino de la realidad. 

Otro factor que conviene señalar es la metodología utilizada  en los estudios de 
prevalencia. Los estudios de prevalencia más antiguos utilizaban el IGB (Inventory of 
Gambling Behavior), y posteriormente el SOGS (South Oaks Gambling Screen), y en 
general dan porcentajes de adicción más elevados, debido a los llamado “falsos 
positivos”. La metodología posterior, elaborada a partir de los criterios DSM-III-R y más 
recientemente los del NODS (NORC DSM-IV Screen for Gambling Problems), reduce 
sensiblemente los niveles de prevalencia. 

Así, los estudios iniciales de Cayuela (1990) utilizando el SOGS encontraron un 2,5% de 
personas jugadores patológicos en Catalunya. El estudio realizado por EAJA en 1990 
encontró un 2,34 % de jugadores patológicos entre los jugadores entrevistados. 

En el estudio de Becoña (1993) sobre la ludopatía en siete ciudades grandes de Galicia, 
donde se utilizó una muestra de 1.615 personas, se encontró un porcentaje de 1,73% 
de jugadores patológicos y un 1.6% de jugadores problemáticos. Las diferencias entre 
las ciudades eran notables; Vigo, por ejemplo alcanzaba un 3,48% de jugadores 
patológicos y un 3,25% de jugadores con problemas, mientras que otras ciudades sólo 
tenían un 0,64% de jugadores patológicos, y un 0,9 de jugadores problemáticos. El 
estudio de Lagarda, Babio y Abreu (1992) que utilizaba el SOGS para analizar la 
adicción al juego en la ciudad de Sevilla, concluía que un 1,67% de jugadores eran 
probablemente patológicos, mientras que había un 5.18% de jugadores con 
problemas. Irurita utilizando la metodología del DSM-IV, concluyó que había un 1,8% 
de jugadores patológicos, y un  4,4% de jugadores con problemas. En este estudio, 
además de constatar una cierta diferencia entre las distintas provincias andaluzas 
(Cádiz con el 2,7% de jugadores patológicos encabezaba la lista, y Sevilla, Huelva y