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Málaga estaban por encima del 2%). Otros estudios que han utilizado el SOGS (Tejeiro 
en Algeciras con el 1.91% de jugadores patológicos; Echeburúa, Baéz Fernandez y Páez 
en el País Vasco con el 2%; Becoña y Fuentes, con 1,6% en toda Galicia) dan resultados 
con porcentajes de juego patológico entorno al 2%. 

Los estudios que utilizan el DSM-IIIR o el NODS dan como resultado porcentajes algo 
inferiores, entorno al 1% de jugadores patológicos, y al 2% de jugadores problemáticos 
(Becoña, 2003). Los grupos de adultos más jóvenes, entre 18 y 30 años, presentan 
tasas de juego patológico más elevadas  que los grupos de edad más avanzada. En 
grupos adolescentes se han dado porcentajes de hasta tres veces más altos que los 
niveles de juego patológico de la población adulta. 

 

4.  La estrategia compartida de juego responsable 

El Juego Responsable  consiste en la elección racional y sensata de las opciones de 
juego,  que tenga en cuenta la situación y circunstancias personales del jugador, 
impidiendo que el juego se pueda convertir en un problema. El Juego Responsable 
implica una decisión informada y educada por parte de los consumidores con el único 
objetivo  del entretenimiento, la distracción y en el cual el valor de las apuestas no 
supera nunca lo que el individuo se puede permitir. Si en alguna ocasión existe el 
deseo de recuperar las pérdidas, éste es de baja intensidad, es breve en el tiempo y no 
genera preocupación, ni lesiona ninguna área de la vida del individuo. En este sentido, 
el juego responsable sería una actividad de relax y entretenimiento. El juego, de este 
modo, nunca interfiere en las obligaciones sociales, vocacionales o familiares. 

Una política de juego responsable es el conjunto de políticas, programas y/o prácticas 
que reducen al máximo la posibilidad de que la gente se perjudique a sí mismos o a 
otros, pasando demasiado tiempo o gastando demasiado dinero en el juego, al tiempo 
que se minimiza el impacto sobre los que desean jugar sin caer en el riesgo de la 
adicción al juego. 

Como hemos visto, existe un consenso general en relación a que el juego es una 
actividad potencialmente de riesgo. Por ello, los distintos países en los que el juego es 
legal,  han venido desarrollando lo que se han llamado Estrategias  de Juego 
Responsable
  cuyo  objetivo  es  minimizar el daño causado por los juegos de azar. La 
estrategia debe proporcionar un marco para desarrollar y ofrecer iniciativas de juego 
responsable de manera planificada y coordinada. Se orienta a resolver los problemas 
con el juego de las personas, las familias y las comunidades. 

La estrategia que se propone en este documento está basada en un enfoque de 
política  pública que considera la adicción al juego como un tema complejo que 
requiere soluciones múltiples. El enfoque en esencia consiste en prevenir que surjan