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5.2. Públicos objetivo 

Autores como los que participan en la exhaustiva revisión del National Research 
Council (NRC, 1999) han utilizado diferentes términos para clasificar a las personas en 
función de sus hábitos y patrones de juego, adaptando una conceptualización que se 
ha convertido en la más utilizada en los estudios epidemiológicos internacionales. Para 
estos expertos en la materia, el juego se contempla desde una perspectiva 
dimensional, es decir como un “continuum”, con distintos niveles o estadios que 
reflejan el grado de implicación en el juego. El nivel 0 es equivalente a que el juego no 
forma parte del repertorio conductual del individuo. El nivel 1 hace referencia al juego 
social o recreativo, es decir el que llamamos juego responsable. El nivel 2 corresponde 
al juego problemático. En este caso, el individuo presenta una conducta de juego 
excesiva y, como consecuencia, experimenta algún problema derivado de ella, aunque 
sin un impacto demasiado significativo en su vida. En último lugar, se encuentra el 
nivel 3, en el que el individuo ha perdido la capacidad de controlar su conducta de 
juego y éste deteriora o lesiona todas las áreas de su vida. Desde un punto de vista 
conceptual, todos los jugadores patológicos han sido jugadores problemáticos 
previamente, pero no todos los jugadores problemáticos acabarán siendo jugadores 
patológicos en el futuro. 

Revisando la literatura científica sobre este tema, es necesario precisar que los 
investigadores se han centrado más en analizar los factores de predisposición y 
mantenedores del juego problemático y patológico que, estrictamente, del juego social 
(Azmier, 2000, Jang et al., 2000; McMillen et al., 2004; Wardle et al., 2007). De este 
modo, a pesar de las elevadas tasas de jugadores sociales, que juegan de forma 
recreacional, muy pocos estudios han explorado los beneficios o riesgos asociados al 
juego responsable, por lo que existe la necesidad de aumentar y mejorar el 
conocimiento en esta área (Korn & Shaffer, 1999; Shaffer & Korn, 2002). 

¿Quién es por tanto el público objetivo?: 

El público objetivo sería todas aquellas personas que tienen, o pudieran tener, 
problemas con el juego. Ello implicaría marcar como objetivo no sólo a los jugadores 
problemáticos y/o patológicos, y a los familiares cercanos de los mismos, sino también 
aquellos que sin serlo, tuvieran posibilidades de llegar a desarrollar problemas con el 
juego, aunque en el momento actual no sean tan siquiera jugadores. 

5.3. Líneas de actuación de la Estrategia de Juego Responsable en España 

La estrategia se basa en la sensibilización de la sociedad, la prevención y protección de 
los vulnerables, en el tratamiento y ayuda a personas afectadas, y en el estudio e 
investigación de los problemas asociados al juego.